Sorpresas

Sorprende ese silencio que te deja entrar al corazón. Que sin ruido revela aquello que tu ser quiere ignorar.

Sorprende ese silencio que es autoritario; que te dice que cierres tu boca pero de repente algo se ilumina en tu mente y decides no abdicar del privilegio de hablar.

Sorprende ese silencio que te asusta, porque su deber es abrazarte con ese amor fraternal y envolverte en su magia.

Sorprende ese silencio que es inesperado, solo fruto del azar, pero cuya presencia es requerida para que tus neuronas lean, procesen, transmitan o callen el mensaje en cuestión.

Sorprende ese silencio que enfrenta tu humanidad; porque te das cuenta que dicha humanidad va más allá de tu ser y de allí obtienes una garantía positiva de tu independencia.

 Y así sigues. De sorpresa en sorpresa. De silencio en silencio. De momento en momento.

Muchos de verdad, muchos de mentira. Como decidas verlos. Como decidas sentirlos.

Porque la gloria única del silencio reside en verlo y sentirlo.

Pero actúas como si nada pasara y sigues caminando sin sentir, sin escuchar ese silencio.

Hasta que te encuentras solo. Y te das cuenta que eres tú, tu mejor compañía.