Estoy aqui

Nunca te he dicho que estoy aquí. A tiempo y a destiempo. En cada momento, en cada lugar.

Cuando la desolación ataca tu mente y tu imaginación vuela por el transcurrir de un diario vivir. Estoy aquí.

Estoy aquí con ansia y serenidad. En cada anochecer y cada nuevo despertar.

Cuando tu inocencia plausible agita mis emociones y cuando la grandeza de tu ser supera la insignificancia de la existencia.

Nunca te he dicho que cada una de tus palabras acrecienta de manera sustancial mi percepción del mundo exterior y vigoriza aún más mi universo interior.

Por estoy aquí. Categórica y decididamente. Sin tristezas, sin rencores. En la plenitud de la alegría y en la eternidad del llanto.

Con ánimo y sin desdén. En el susurro de tu lamento, en el trayecto de tu sonrisa. Estoy aquí.

Nunca te he dicho que mi subconsciente fantasea con la elongación de tu conciencia.

Que tu presencia excede mi capacidad de existencia y anula sin esfuerzo la melancolía de un día normal.

Estoy aquí. Cuando el viento sopla. Cuando el agua fluye sin destino alguno.

Cuando el trasegar se vuelve inoportuno. Cuando tu mirada alcanza el más allá y la perspicacia de tu raciocinio estaciona tus pies en la inmediatez de tu pensamiento.

Nunca te he dicho que siempre estaré aquí. Cuando la lluvia caiga sin cesar, cuando el sol se ponga sin decir nada más.

Estoy aquí. Simple. Llana y concretamente. Porque tu luz ilumina cada rincón y tu amor sobrepasa mis sentidos.