El mundo va

El mundo va. Y viene. Y se vuelve a ir.

Aunque el cielo esté  nublado. Aunque el océano ruja sin cesar.

Aunque el viento sople en cualquier dirección. Aunque el tráfico consuma  tu paciencia y disminuya tu coraje.

El sol no sale. Es la Tierra la que gira.  

Tu cabeza no piensa. Es tu mente la que razona.

El cuerpo no levita.  Es tu ser que gravita.

El mundo no se detiene. El mundo va.

La entelequia de una vida ‘perfecta’ se minimiza ante el costumbrismo atafagado del mundo moderno.

Y se minimiza con él también un torbellino de sentimientos que se jacta de estar presente en nuestro existir mas no en nuestra conciencia.

Y entonces el mundo viene.

De nada te sirven tus sentimientos si no eres capaz de sentirlos.

Puedes pensar que una simple reacción vital no logra despertarte aunque tus ojos permanezcan abiertos.

Es cierto. Esa es tu triste realidad.

No estas despierto. No estás en este mundo. No estás presente.

Y el mundo entonces se vuelve a ir.

Para muchos será normal. Para unos será demasiado tarde. Para muy pocos será un nuevo despertar.

El presente es un regalo. Tú presencia también y ésta incluye tu conciencia.

No procede de la nada. Sucede cuando tu razón ha sobrepasado niveles terrenales.

¿Cuándo es que vas a estar presente?